jueves, 26 de febrero de 2009

alguien digno de respeto



 Debo reconocer que yo también os odiaba. Pecadillos de adolescencia, supongo. Tampoco soy el único; muchos de nosotros hemos pasado una juventud comunistoide, o nos hemos creído los derechos humanos y todo aquello... Alguno, incluso hoy, sigue reivindicando la solidaridad entre hombres desde su castillo en la Toscana, mientras otros cantan la Internacional junto a botellas de Moët & Chandon. Modestamente, nunca podría llegar a esos niveles de cinismo, pero debo reconocer que el dinero me ha abierto los ojos, ¿Podría vivir renunciando al canibalismo? Los que quieran la respuesta que la busquen en la Toscana, en medio de un latifundio. 

 Pero sí, aún lo recuerdo. Hubo un tiempo en que yo también nos odiaba.  

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