jueves, 26 de febrero de 2009

pues es el cambio constante lo que nos define


 y si te agobian los cambios, repara en que eres una mutación ininterrumpida. Tus células se disfrazan, crecen, se mueven y se mueren, y nadie sabe si vuelve a sonar alguna música tras pasar la última puerta; pero antes la materia va recorriendo estados, y aquellas alteraciones físicas encienden fuegos artificiales en mi bóveda craneal, y puedo seguir con este párrafo maleable, o darle unatina del Siglo de Oro mientras bailan mis tripas, Ande la rueda y coz con ella y enseguida me iré a dormir, sabiendo que mi noche seguirá aprendiendo lecciones, raros tesoros volátiles que marcharán con el día

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