jueves, 5 de marzo de 2009

una descarga inesperada


 Nos sorprendió a todos, aunque se comprende que para ti fuera especialmente sangrante. Nunca entendemos lo que lleva a una persona a terminar con todo. Creemos ser capaces de mantener a raya nuestros fantasmas, saber sortear los obstáculos de la mente, las trampas inherentes a su funcionamiento. Lo cierto es que no nos conocemos, ni mucho menos conocemos al otro. Por eso, aunque nos quedemos con la boca abierta ante noticias como esta, deberíamos estar preparados para reacciones parecidas y aun peores, siquiera para protegernos de nosotros mismos. Y tú no te sientas mal contigo; no te culpes por decisiones ajenas. Nadie es capaz de prever este tipo de situaciones, y poder hacerlo sólo nos haría más vulnerables al chantaje. Cortaste lazos en conciencia, nada que no pase a diario. Creíste desatar la cuerda de un bote amarrado en puerto ajeno, y la otra persona interpretó ese corte como el disparo de una catapulta. Quizá simplemente fuese el pretexto para acabar con otros males, con el acumulado anterior de diablos en el cajón, en ese que abrimos a diario y no sabemos limpiar. 

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