jueves, 8 de enero de 2009

acalladas por el penetrante rugir


 del grafito, la sanguina y tantos otros materiales de carga ligera, que sepultan poros y poros de papel en aquel eterno ejercicio de percusión visual





Ilustración: Vitruvio de la Calzada, de un Leonardo que no se apellidaba Cohen.


 

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