miércoles, 21 de enero de 2009

comiéndonos la cabeza




 Boquiabierta como estaba, la enfermera acertó a preguntarle al pseñor psiquiatra por qué había hecho aquello. Semejante atrocidad, y en su primer día de trabajo.
 "Sé que ha estado feo -respondió- esto de matar a mi viejo. Pura deformación profesional, más allá de la muerte. Imagine por un momento que le dejo morir de cualquier enfermedad, o incluso que -por un descuido- abandono yo antes el vivir. Nada, y recalco NADA me resultaba más aterrador que presentarme ante Freud con las manos vacías. Ahora ya por fín gozo de una paz absoluta, por la gloria de mi padre."
    

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