
Cuatro segundos que fueron los que tardé, básicamente, en sacar la pistola y hacerle un collar de 6 piezas de plomo a mi cadaver mientras, en algún altavoz del mundo, la voz de Jarvis Cocker cantaba pomposamente You are hardcore, you make me hard.
Salí de allí corriendo, consciente de que, en lo tocante a mi Señor Cadávere, ni seis ni seis mil millones de balas más podrían evitar que volviese cualquier día de estos a darme la brasa pero bien.

No hay comentarios:
Publicar un comentario