
Concretamente del irredento pueblo de Letras de Arriba que, como el resto de municipios letritenses, no está poblado por hombres y mujeres sino por vocales y consonantes (unidas o separadas por espacios), acompañadas ocasionalmente por algún signo ortográfico como el que cierra esta frase. Al ser de Arriba, sólo hay 5 familias: los r, los i, los b, los a y los A, siendo esta última la de mayor poderío y pujanza, y la que más alcaldes ha dado a la población. Otros pueblos más grandes, como Letras de Imprenta Heidelberg, tienen más familias de caracteres, pero allí todo es más deshumanizado y la gente no se conoce, y eso que escasean los espacios; no como aquí, donde somos todos medio parientes (sobre todo las familias A y a).
Como podéis ir deduciendo, no se trata de una gran villa ni cabeza de partido. Aquí las casas no tienen más de 2 ó 3 renglones de altura, obligadas por lo abrupto del terreno montañoso que nos indica el nombre del lugar. Visitas recibimos más bien pocas. De tanto en tanto vienen algunos extranjeros, de esos que se sorprenden de que en nuestro país los mudos se llamen todos H (o h), a visitar la ermita románica y comprarle queso a Don r, el padre de mi amigo r.
Y no hay mucho más que contar. Debo dejaros, que tengo que empezar a subrayarme antes de que mi madre se ponga negrita. No os digo mi nombre, pero os veré desde muchas de vuestras lecturas. Un saludo desde aquí, Arriba.

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