viernes, 9 de enero de 2009

de DUELO DE TITANES I o EL CROSSOVER DE LA MUERTE

El campeón canadiense Leonard Wordmaster Cohen, tan alegre él, 
haciendo gala de su simpática arrogancia minutos antes del combate





Siempre imprevisible, el maestro español Gregorio Diodenal Sánchez,
posa para el fotógrafo amagando uno de sus característicos zurriagazos 





Jueves 8 de enero de 2009. Frío implacable en el hemisferio norte a las 22:00 (hora USA). El Carpantiac Silverdome de Detroit acoge, por segunda vez en su historia, la final del Campeonato Mundial de Poesía Cruzada. Apuestas a gritos, azafatas neumáticas y parpadeo de flashes alrededor de celebridades del séptimo arte, forman el plato fuerte de la atmósfera previa, regado -como siempre- con las canciones pegadizas de los 80 y 90 que tanto nos cansan. 
 El olor a perrito caliente no es exclusivo del gallinero, pero siempre nos parece más intenso allí. En un asiento vecino, la portada de un periódico local está ocupada por una foto a todo color de los púgiles, con un gigantesco cartel del evento en segundo plano. No me molesto en cogerlo para leer los datos de sus páginas. Sé que repasarán las trayectorias de los finalistas; quizá destaquen la semifinal del circuito europeo, en la que Diodenal ganó por la mínima a  un sobrino-nieto de Rainer María Rilke. O tal vez hagan mayor hincapié en la semifinal del continente americano, en la que el maestro canadiense hizo escarnio del fantasma de Walt Whitman, muy desdibujado ya para las exigencias de la alta competición. Poco importa.

Porque ahora sólo hay sitio para los imprevisibles monstruos de la final. Y ahí están, atacándose ferozmente y sin aspavientos. El primer golpe corre a cargo de Cohen. Va sobrado, y golpea con una de sus letras que -pese a no ser de las mejores- goza de una aceptación popular que motiva los aplausos de un público agradecido ante este tipo de guiños. Se trata de la traducción al castellano (por Alberto Manzano, para Editorial Fundamentos) de I´m your man. El español queda un momento como aturdido y, pese a no poder articular la primera frase, recobra sus fuerzas con entereza y devuelve el ataque. Demostrando que no ha cruzado el Atlántico para hacer prisioneros, De la Calzada lanza lo que en Youtube aclaman como El chiste por excelencia: El del concejal de Cuenca.

Sobre el ganador y el perdedor mucho se ha escrito y se escribirá. Deléitense los lectores con el combate aquí transcrito, y juzguen por sí mismos a vencedor y derrotado. Como siempre en estos casos, las frases que empiezan por mayúscula corresponden al luchador local, en este caso el canadiense.



Si quieres un amante
en la Puerta del sol
Haré todo lo que me pidas
con un Seat 600
Y si quieres otra clase de amor
un coche muy chiquitito
Me pondré una máscara
y a la media hora aparcó ese coche
Si quieres un compañero
en una calle prohibida
Coge mi mano
y por allí no pasaba ni el coche fantástico
O si quieres pegarme con rabia
un millón de coches
Aquí estoy
detrás de ese pequeño vehículo
Soy tu hombre
y llega la Guardia Civil, la Meretérica


Si quieres un boxeador
y dice: Por favor
Saldré al cuadrilátero
usté ha aparcado aquí muy mal
Y si quieres un doctor
y dice éste
Examinaré cada centímetro de tu cuerpo
usté se calla
Si quieres un chófer
cobarde
Sube
que usté no sabe quién soy yo
O si quieres engañarme
y dice éste
Sabes que puedes
¿Quién será el gachó este?
Soy tu hombre


Ah, cómo brilla la luna
usté se calla
La cadena está demasiado tensa
que usté no sabe quién soy yo
La bestia no dormirá
cobarde
He repasado
y se acercó el cabo y dice
Todas las promesas que te hice
¿Qué pasa aquí?
Y no pude cumplir
usté se calla tambien
Pero un hombre nunca ha conseguido que vuelva una mujer
que usté no sabe quién soy yo
No suplicándole de rodillas
dice ¿Quién es usté?
Yo me arrastraría hasta ti, nena
antes de decirlo, A comisaría!!


se lo llevan a comisaría
Y caería a tus pies
estaba el comisario escribiendo allí con unas gafas muy grandes, haciendo una suma
Y aullaría a tu belleza
y dice No veas la cazarmao tú en Madrid, eh?
Como un perro en celo
no te va a salvar la multa ni Perry Manso
Y desgarraría tu corazón
cobarde
Arrancaría tus sábanas
dice usté se calla tambien
Diría Por favor, por favor
que usté no sabe quién soy yorl
Soy tu hombre


Y dice éste, el comisario
Y si necesitas dormir en la carretera
¿Quién es usté, que está usté callando a todo el mundo?
Yo conduciré
dice yo soy un concejal de Cuenca
Si tienes que hacer sola la calle 
y dice el comisario
Desapareceré
¿No sabe usté, usté no sabe que
Si quieres un padre para tu hijo
un concejal de Cuenca aquí en Madrid es un mojón?
O sólo quieres pasear conmigo un rato por la playa
y dice éste
Soy tu hombre
y en Cuenca tambien


cobarde


  






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