
Y según bajaba las escaleras, todos corrieron a rodear al venerable:
_Señor gurú de la moda -preguntó el primer acólito- ¿Qué uniforme creativo nos impondrá vuestro genio esta temporada?
A lo cual contestó, con dulzura en la mirada y templanza en el verbo:
_Pronto es aún, oh hermanos, para desenfundar la escopeta de cazar tendencias; pero vive Dios que cuando lo haga seréis borregos dignos de balar mi palabra, sea ésta cantar las bondades del lino, o ensalzar el gris marengo sobre los demás colores, condenados ellos a vagar por un espectro cromático fatalmente demodé.
Y en alegre corro acompañábanle en su caminar, guareciéndose en torno al calor que desprendía, o quizá queriendo honradamente purificarse por aquella torrencial lluvia de billetes, que tan sólo a Él calaba.

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