
¿Y todavía preguntas por qué lo hemos hecho? Pues porque has cambiado a peor últimamente. Podría ser una mala racha, o quizá te haya vencido la presión. El caso es que ya nadie reconocía en ti al que fuiste, y tu soberbia determinación ante nuestro acoso continuo tampoco nos ha facilitado las cosas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario